Los 5 errores más frecuentes al solicitar una marca
Marcas

Los 5 errores más frecuentes al solicitar una marca

Por fin te has decidido por un nombre para tu nuevo negocio o has encontrado la imagen perfecta para los productos que vendes, y decides, con buen criterio, solicitar una marca para protegerlos y poder utilizar ese nombre o logotipo en exclusiva.

Aunque la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM) pone a disposición del solicitante amplia información y herramientas para la presentación de solicitudes de marca en España, lo cierto es que el proceso no está exento de dificultades a la vista de los suspensos de tramitación que cada día se publican en el Boletín Oficial de la Propiedad Industrial.

 

A continuación abordamos los 5 errores más frecuentes al solicitar una marca y te contamos cómo evitarlos:

 

1. Seleccionar un nombre genérico

Los solicitantes primerizos tienden a elegir nombres que describen la actividad que realizan o los productos venden. Esto no siempre tiene que ver con la falta de ideas, porque ¿a quién no se le ha pasado por la cabeza la grandiosa idea de ser único que pueda utilizar la denominación del producto que vende?. Algo así como ser el único vendedor de leche que pueda utilizar la palabra «leche» para sus productos. Sabedores de estas tentaciones, los legisladores establecieron que no es posible registrar marcas que estén constituidas de forma íntegra por las denominaciones que sirven para describir los productos o servicios que designan.

Tu marca debe permitir diferenciarte de tus competidores, destacar en el mercado. Así que olvídate de nombres genéricos y selecciona un nombre o una imagen que sea realmente original y distinta.

 

2. No definir (bien) para qué quieres utilizar la marca

Cuando presentamos la solicitud de una marca debemos indicar para qué queremos utilizar el nombre o logotipo seleccionado.

Llegados a este punto, todo solicitante tiene clara su idea de negocio, por lo que este requisito no debería resultar problemático. Sin embargo, a la hora de definir el uso que queremos darle a nuestra marca, debemos indicar el tipo de productos o servicios que ofrecemos de acuerdo con una clasificación concreta, la de Niza. En esta clasificación aparecen separados productos y servicios, que son a su vez agrupados en diferentes categorías. La complicación aquí reside en encajar nuestra actividad en categorías preestablecidas sin dejarnos nada por el camino. Y es que, aunque veamos nuestra empresa como una unidad, lo cierto es que podemos estar desarrollando actividades u ofreciendo productos o servicios que aparecen en distintas «clases» de esta clasificación de Niza.

 

3. No tener capacidad jurídica para ser titular

El solicitante de una marca debe ser siempre una persona física o jurídica. Una o más, ya que también cabe la posibilidad de que una marca sea solicitada por varias personas a la vez en régimen de cotitularidad. Para acreditar esta capacidad jurídica deberemos indicar en la solicitud el NIF o NIE del solicitante.

Aunque este parece un requisito fácil de cumplir, debemos recordar que algunas figuras, como las comunidades de bienes, carecen de personalidad jurídica propia y por tanto no se puede solicitar una marca a su nombre, sino que debe solicitarse a nombre de cada uno de los comuneros.

 

4. No rellenar bien la instancia de solicitud

Los formularios oficiales pueden resultar «intimidantes» cuando uno se enfrenta a ellos por primera vez. Nos ponemos nerviosos y acabamos metiendo la pata en lo más sencillo: escribir la denominación de nuestra marca en la casilla donde corresponde, que la denominación que escribimos coincida exactamente con la denominación que aparece en la representación gráfica de la marca. A veces, a fuerza de querer completar todos los campos de la instancia de solicitud, rellenamos apartados innecesarios con información superflua. Otras veces se nos olvida completar campos indispensables.

Y es que aunque parezca mentira, rellenar de forma incompleta o incorrecta la instancia de solicitud de la marca es una de las causas más comunes de suspenso, así que repasa una, dos y hasta tres veces el formulario antes de enviarlo.

 

5. No hacer una búsqueda previa

Uno de los mayores quebraderos de cabeza que podemos tener a la hora de registrar nuestra marca es que, cuando ya tenemos la solicitud presentada y en marcha nuestro negocio, aparezca un titular de derechos anteriores con una marca muy parecida a la nuestra para productos y/o servicios similares a los que ofrecemos. Y presente su oposición ante la Oficina Española de Patentes y Marcas a que nos concedan nuestra marca.

Aunque siempre cabe la posibilidad de contra-argumentar defendiendo nuestra marca y su singularidad, lo cierto es que estas situaciones pueden poner en peligro uno de los cimientos de nuestro negocio: nuestra imagen cara al público.

Inversiones en publicidad y marketing que quedan en nada; gastos en diseño, packaging e incluso productos que ya han salido al mercado con nuestra marca; dominios web, tarjetas de visita… ¡son tantos los sitios donde nuestra marca nos hace visibles¡.

Buscar otra denominación, otra imagen, otro logotipo y empezar de cero el proceso de registro supone una pérdida de tiempo y dinero que podemos evitar realizando una búsqueda exhaustiva de los registros previos de marcas y nombres comerciales que existen en España que puedan entrar en conflicto con el que hemos elegido. Y para eso no basta con asegurarnos de que no hay una marca idéntica a la nuestra, sino que debemos comprobar también que no hay marcas similares con las que pueda haber riesgo de confusión.

 

Así que si estás pensando en solicitar una marca y quieres evitarte problemas, cuenta con el asesoramiento especializado de un Agente de la Propiedad Industrial y contacta con nosotros.

Te acompañamos a lo largo de todo el proceso de registro, desde la elección de la marca hasta su registro. Para que tu solo tengas que preocuparte por lo que realmente te importa, tu negocio.

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