Patentes en países que ya no existen
En estos momentos en los que cuestiones como el Brexit o la patente unitaria generan incertidumbre sobre el futuro de la Propiedad Industrial en la Unión Europea; no está de más recordar que no estamos ante primera vez que se dan este tipo de situaciones.
Sin irnos muy lejos, la caída de la URSS supuso un cambio drástico en la gestión de los derechos de Propiedad Industrial en una extensión territorial gigantesca.
Posteriormente un baile de acuerdos y alianzas, nos hablaría de la idiosincrasia de cada país y de a donde deseaba cada uno dirigir su mirada cara al futuro.
Acompáñenme por este viaje a través de las patentes desde la antigua URSS hasta la actualidad
El sistema de patentes ruso tiene sus orígenes oficialmente en 1812, cuando el emperador Alexander I estableció el “Manifiesto de los Derechos constituidos”.
Tras la revolución de 1917 el sistema de patentes fue abolido, pero en 1919 se relanzó, sustituyendo a las, hasta entonces, denominadas patentes por Certificados de Inventor.
LOS CERTIFICADOS DE INVENTOR
Bajo este título de Certificados de Inventor, las invenciones eran declaradas propiedad del Estado. El inventor por su parte, recibía una compensación por la invención desarrollada.
Esta modalidad de protección de invenciones no se daba solamente en la Unión Soviética, sino también en otros países de régimen comunista.
Los Certificados de Inventor pueden ser identificados en los fondos documentales y bibliográficos de la actual Oficina de Patentes rusa por el código “SU” que antecede al número de publicación.
ACUERDOS INTERNACIONALES
En 1965 la Unión Soviética se adhirió al Convenio de París, acuerdo internacional en el que se rigen aspectos fundamentales de la protección de marcas, diseños e invenciones. En el se establecen pilares tan básicos de los derechos de propiedad industrial como es el periodo de prioridad. Posteriormente, la Unión Soviética entró a formar parte del Tratado de Cooperación en Materia de Patentes (PCT) en el mismo año de su constitución, en 1978.
Mientras tanto, los Certificados de Inventor se mantuvieron como única modalidad de protección disponible en el territorio de la URSS para las nuevas invenciones. Hasta 1990, cuando se adoptó la Ley de Patentes de la Unión Soviética y estos títulos se volvieron a denominar “Patentes”.

Sin embargo, este nuevo sistema de patentes apenas pudo echar a andar, ya que en 1991 la URSS se desintegró dando paso a una multitud de países y sistemas de patentes independientes:
La caída de la Unión soviética
Lituania fue el primero de los Estados en declarar su independencia, el 11 de marzo de 1990. Después vino Azerbaiyán, que proclamó su independencia el 30 de agosto de 1991 y la ratificó el 18 de octubre de 1991. Por su parte, Estonia haría lo propio el 20 de agosto de 1991. Y solo un día después, el 21 de agosto, Letonia vio reconocida su independencia.

Con la caída definitiva de la Unión Soviética, el 25 de Diciembre de 1991, Rusia tuvo que ratificar su continuación como Estado parte en los acuerdos internacionales ya suscritos, el Convenio de París y el Tratado PCT. Y así lo hizo en enero de 1992, con efecto retroactivo al 25 de diciembre de 1991. De este modo, Rusia fue la única de las ex repúblicas soviéticas en mantener como fecha de adscripción a estos tratados, la fecha en la que habían sido suscritos por parte de la Unión Soviética.
El resto de los Estados hicieron uso de instrumentos legales para continuar formando parte de estos tratados firmados por la URSS. Así pues, aunque se ratificaran con posterioridad, ambos tratados internacionales tuvieron efecto desde el propio 25 de diciembre de 1991. Esto fue así para los Estados conformados tras la disolución de la Unión Soviética.
Por otro lado, los Estados que habían declarado su independencia de forma previa a la desintegración de la URSS, tuvieron que suscribir estos tratados a título individual con posterioridad.
No transcurrió mucho tiempo hasta que varios de estos Estados surgidos tras la caída de la Unión Soviética vieron la necesidad de colaborar entre ellos o con terceros Estados en el procedimiento de concesión de patentes.
LA PATENTE EUROASIÁTICA
Fruto de ello nació un sistema centralizado de solicitud y concesión de patentes en el que se incorporarían parte de las ex repúblicas de la Unión Soviética: la Patente Euroasiática.
El Convenio de la Patente Euroasiática se firma el 9 de Septiembre de 1994 por los gobiernos de las Repúblicas de Azerbaiyán, Armenia, Bielorrusia, Georgia, Kazakstán, Kirguistán, Moldavia, Tayikistán, Ucrania y Rusia.
Este acuerdo entró en vigor el 12 de Agosto de 1995, aunque se hizo efectivo de forma posterior para algunos de los estados firmantes.
Se crea así un sistema centralizado de deposito, examen, concesión y mantenimiento de patentes, donde el solicitante puede optar por proteger su invención en todos o parte de los Estados miembro del Convenio.
A diferencia del Convenio de Patente Europea, no se contempla la necesidad de validación de la patente una vez concedida, y ésta se mantiene como un único registro durante toda su vida legal. Eso sí, el titular podrá escoger renovar o no la patente para cada uno de los Estados designados de forma individual.
EL CONVENIO DE PATENTE EUROPEA
Por su parte otros Estados como Estonia, Letonia y Lituania volvieron su mirada hacia Europa. Estos optaron por incorporarse en el Convenio de la Patente Europea (de 1973) como miembros de pleno derecho en 2002, 2005 y 2004 respectivamente. Estos dos últimos, Letonia y Lituania, optaron incluso por cerrar la vía directa de entrada en fase nacional en su país desde PCT . Esto implica que solamente es posible optar por la presentación de una solicitud Patente Europea si se desea obtener protección en estos territorios tras haber presentado una solicitud internacional PCT.
Moldavia, resulta un caso curioso, ya que formó parte del Convenio de la Patente Euroasiática hasta 2012. Tras su salida en 2015, entra a formar parte del Convenio de la Patente Europea, en calidad de Estado de Validación.
Sin perjuicio de los acuerdos alcanzados con terceros, todos los Estados derivados de la desintegración de la Unión Soviética crearon su propio sistema de patentes. Las alianzas y colaboraciones surgidas entre ellos han ido variando a lo largo del tiempo dando lugar a escenarios cambiantes y complejos, y por que no decirlo, también muy interesantes.




